El Caganer

caganer. Barcelona

El caganer es una  de las figuras más características y entrañables de la imaginería catalana popular navideña. La inserción de esta desinhibida  y controvertida figura en el belén es un contrapunto que humaniza la representación  del misterio de Navidad y hace de esta representación doméstica una maravillosa síntesis que armoniza su mensaje transcendente y sobrenatural con la realidad material y los condicionamientos biológicos de nuestro organismo. Figura que anualmente es objeto de una continua y creativa reinterpretación por parte de los artesanos que las modelan, el caganer es uno de los elementos que personalizan y dan identidad a nuestra imaginación navideña en medio de la profusa invasión de iconografía de tradición  anglosajona que nos invade en estas fechas.

Caganer. Fira de Santa Llúcia. Barcelona

El caganer representa un individuo, agachado y con las nalgas al descubierto, satisfaciendo sus necesidades fisiológicas al aire libre. La versión más conocida de este personaje es, sin duda, la genuina y singular figura que encontramos formando parte de nuestros belenes domésticos y que también recibe el nombre de “cagón”, “hombre que caga” u “hombre que hace sus necesidades”. Acompañado e veces de algún animal que olisquea curioso y colocado tradicionalmente debajo de un puente, detrás de un pajar o en otro sitio oculto –ya que sería una falta de respeto que esta figura estuviese situada en un lugar del paisaje belenístico que fuese visible desde la cueva del Nacimiento o por los que van a adorar a Jesús-, es costumbre que cuando la chiquillería contempla el belén se le diga: ¿Donde está el “caganer”?, a fin de que se entretenga buscándolo.

caganer

El “caganer” no aparece de una manera exclusiva en los belenes, sino que también se presenta en otras formas de la imaginaría popular. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, época de preponderancia de los gremios, lo encontramos con motivo de las llamados 2azulejos de oficios”.  Existen también romances del siglo XIX, en catalán y castellano, que glosan al personaje del “caganer” y las acciones biológicas que escenifica. Es posible que la incorporación del “caganer”  al belén tuviese lugar durante el período del barroco –al final del siglo XVIII- movimiento que se caracterizaba por el extremado realismo que vertió, sobre todo, en las naturalezas muertas  y en las escenas costumbristas, todas ellas muy relacionadas con la descripción de la vida del pueblo. Fue entonces cuando las condiciones de trabajo y las escenas domésticas y al aire  libre se tuvieron en cuenta como temática artística. De esta manera, se dignificaban aspectos de la realidad cotidiana que, hasta ese momento  se habían menospreciado.

Dentro del impulso barroco y de acercamiento costumbrista a la realidad, el “caganer” alcanza todo su significado, crudo, irónico y escatológico a la vez, consecuente con la condición humana y con las servidumbres de su naturaleza. Se trata de una figura muy adecuada y totalmente identificada con el medio rural del que procede.

caganer papa

La figura tradicional del “caganer” es un payés tocado de barretina.  Suele llevar un cigarrillo en los labios o fumar una pipa mientras cumple su obligación natural, y algunas veces tiene en las manos un trozo de papel o un periódico abierto para amenizar la tarea con la lectura y emplearlo para la posterior limpieza. Por lo que hace referencia a la variante femenina de esta popular figura, es preciso decir que de unos treinta años a esta parte se fabrican también modelos de “caganera”. Su creador fue el artesano barcelonés Lluis Vidal, coincidiendo con la época de la aparición de las primeras minifaldas en la calle.  A parte de estas tipologías, que son las más habituales, hay también modelos vestidos con la indumentaria hebrea.

 

Cada año, los artesanos pesebrísticos, como novedad, con motivo de un acontecimiento de actualidad o de una circunstancia concreta, o bien para satisfacer a los coleccionistas, crean modelos insólitos y especiales. Entre algunos de estos modelos singulares señalaremos los “caganers” futbolistas vestidos con la camiseta de los colores del Español o del Barça, el “caganer” olímpico que realizó el artesano Godia le Navidad de 1986, año de la nominación de Barceloa como ciudad olímpica, o también el “caganer” peregrino del Camino de  Santiago creado el año 1999 por la ceramista Anna Mª Pla con motivo  del Xacobeo de aquel año.

 

A semejanza de los gigantes y de las gigantas, existen figuras de “caganers” propias y alegóricas de distintos pueblos y villas, como por ejemplo los “caganers” de Ripoll,  de Bagá, de Centelles, de Anglés, etc.

 

Aunque es Cataluña donde existe una más enraizada tradición y popularidad, el “caganer” del belén no es una figura exclusiva de Cataluña, ya que la encontramos también en los belenes de Murcia, Portugal, Nápoles, etc. donde son conocidos con los nombres de “cagones”, “cagöes” y “cacone” o “pastore che caca”.

Significado

 

¿Cual es el significado de la figura del “caganer”? ¿Porqué fue introducido en el belén y qué simboliza? Aunque el interrogante permanezca abierto y pendiente de resolver, esta es la interpretación mas aceptada: .

 

“Figura obligada de los belenes ochocentistas,  ya que la gente decía que con su deposición abonaba la tierra del belén, que se transformaba en fecunda y aseguraba el belén para el  siguiente año  y con él la salud y la tranquilidad de cuerpo y alma que son necesarias para hacer el belén, con el gozo y la alegría que comporta la Navidad cerca de la chimenea. Colocar esta figurilla en el belén traía suerte y alegría y no hacerlo comportaba desventura”. Joan Amades

 

Fuente: "El caganer" J. Arruga y J. Mañá (Ed. Alta Fulla. 1992)

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