Estos días la Sagrada Familia ha dado un paso histórico: se han instalado los dos primeros brazos horizontales de la gran cruz que coronará la torre de Jesucristo, la más alta del templo. Estas piezas de más de 11 toneladas y compleja geometría gaudiniana formarán parte de un mirador interior a más de 160 metros de altura. Con este hito, el templo consolida su condición de iglesia más alta del mundo y acerca un poco más su silueta definitiva sobre el cielo de Barcelona.